
En el Caspe encontré un entorno muy especial, a parte de lo que me une personalmente.
No solo fotografío partidos, creo que fotografío esfuerzo, compañerismo, ilusión y momentos que forman parte de la historia del club, porque son once años ya.
Poder aportar mi mirada y dejar recuerdos de todo eso, para mi es algo que valoro mucho.
A mi me gusta captar la emoción, la alegría de un gol, por supuesto, y la concentración antes de salir al campo los jugadores, o los gestos que tienen entre compañeros porque reflejan también lo que es un equipo.
Mi idea es también que quién vea la imagen sienta, un poco, lo que se vivió en ese momento. Sobre todo, los que no pueden desplazarse a todos los partidos que jugamos fuera.
Me ha permitido conocer mucha gente, no solo en el sentido de conocer gente del ámbito del mundo del fútbol, pero sí, también, fotógrafos profesionales de los cuales he aprendido.